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  • Abizanda: enclavado en un punto elevado en la sierra y a orillas del río Cinca y del pantano de El Grado, fue durante la Reconquista un punto clave para la vigilancia de la frontera contra las incursiones musulmanas que se adentraban en el valle desde el sur. Fruto de este importante papel defensivo se conserva totalmente restaurada la Atalaya, torre defensiva del siglo XI, considerada una obra insigne de los maestros lombardos.
  • Aínsa : situada en el cruce de los ríos Cinca y  Ara, su ubicación resulta privilegiada al encontrarse entre Francia, el Monte Perdido, el Parque Nacional de Ordesa y el Parque del Posets. Su casco antiguo se conserva con un celoso esmero que mantiene a la perfección el ambiente vital del medievo.
  • Muro de Roda: su nombre originario fue Muro Mayor y constituyó una pieza clave dentro del sistema defensivo del Sobrarbe desde que el rey Sancho III conquistó estas tierras a los musulmanes en el siglo XI. su elevada altitud, a 1007 metros, y estrategica ubicación le permitieron dominar no solo el territorio de La Fueva, sino también el importante eje de comunicaciones del Cinca.
  • Panillo: Posee una iglesia parroquial dedicada a Santa Engracia del siglo XVI de tipo románico popular con importante retablo del siglo XVI y sus parajes permiten una vista excelente del valle, aunque lo que hace más conocido al pueblo es la proximidad del Templo Budista Dag Shang Kagyu levantado en 1984.
  • Torreciudad: A 30 km nos encontramos con el santuario, rodeado por las aguas del embalse de El Grado. Construido con el impulso espiritual del beato Jose Mª Escriva de Balaguer, fundador del Opus Dei, se abrió al culto en 1975. Desde entonces Torreciudad se ha convertido en uno de los principales focos de atracción aragoneses, con visitantes llegados de todo el mundo.
  • Troncedo: es la llave del valle de La Fueva. Lo domina desde sus 1000 m de altura. En el extremo oeste del pueblo, situado en un tozal, se halla el castillo formado por una gran torre de planta pentagonal al exterior y cuadrada al interior, con su proa apuntando al este y un recinto cuyo muro, apenas destaca. Desde el castillo, hay comunicación visual con Muro de Roda y Samitier